Primera etapa completa de pedaleo. Hoy toca llegar hasta la costa y sus espectaculares acantilados , pero antes , pedalearemos por la tranquila N-120 , disfrutando de los alcornoques y jaras , que nos escoltan a ambos laterales. Fresquito matinal , pero sin lluvia . Vamos allá que estamos ansiosos por empezar a recorrer tierras portuguesas!!!!!.

Son las 08:00 y hemos descansado de maravilla en el Hostal "Covas" . Nos acercamos a una pastelería cercana y aquí podéis ver el desayuno que vamos a copiar casi todos los dias: leche chocolatada y sándwich mixto para Christian y café con leche , un pastel de nata (conocidos como pasteles de Belem) y otro acompañamiento dulce o salado.
Sacamos las bicis del almacén y salimos de Santiago do Cacem por las calles que ayer recorrimos a pie , comenzando la aventura de hoy.

La jornada de hoy va a tener dos partes : la primera pedaleando por el interior , durante 15 kilómetros, primero por asfalto (N-120) , hasta tomar un desvío , por una preciosa pista, hasta tocar la costa en Sines. La segunda parte , pedaleando en paralelo a la costa , sintiendo el oleaje y la bruma que sale de sus acantilados. Vamos a recorrerlo con un poco más de detalle.
Una vez recorridos los 10 primeros kilómetros , llegamos al desvío hacia Paiol. Se puede tomar la alternativa de continuar por asfalto , pero las indicaciones de la guía "bici-map" nos hacen decantarnos por tomar esta pista: todo un acierto. En bajada , buen firme , a pesar de estar encharcada por las fuertes lluvias de los días anteriores. El paisaje , alcornoques rodeándonos e intuyendo la costa , naturaleza en su máxima expresión.
Llegamos a un cruce , donde la tierra pasa a ser una pista asfaltada. Nos paramos para revisar el "track" y ver por donde tenemos que continuar. El entorno es mejor describirlo con la siguiente foto.
Increíble el tramo. Saludamos a un grupo de todoterrenos que toman la otra pista en el cruce. Nosotros empezamos a llanear por esta cómoda pista , saliendo de la espesura y llegando a una finca donde nos están esperando, para saludarnos , mientras disfrutan de la tranquilidad un grupo muy bien avenido. Que cariñosos y como se acercan para que les acariciemos!!!!!.
Y llegamos al Océano Atlántico . Fuerte oleaje , pero seguimos sin mojarnos y el viento es mucho menos fuerte de lo que nos podíamos esperar. Siempre es impactante cuando pedaleas y ves que vas recorriendo caminos , pero tocar , en este caso la costa le añade su punto!!!!.
Giramos a la izquierda y empezamos a pedalear a escasos metros del agua, por una carretera que en estas fechas apenas tiene tráfico.
El paisaje confirma lo que había imaginado al preparar este viaje: la costa del sur de Portugal es un sitio que hay que conocer.
Sin masificar , con pueblos encantadores y paisaje increíble.
Vamos combinando el asfalto con alguna pista. Paciencia con las pistas tan cercanas a la costa, ya que suelen ser tener algún tramo arenoso , que obliga a un esfuerzo extra. Pero el paisaje lo compensa. Enseguida llegamos a Porto Covo y decidimos hacer una parada para almorzar : nos decidimos por una pizza. El pueblo refleja muy bien la arquitectura de la zona : casitas blancas y azules con toque marinero.
Nos quedan solo 15 kilómetros para terminar la etapa de hoy. Salimos de Porto Covo y nos alejamos un poco de la costa para volver a la carretera . Seguimos sin ver la lluvia , pero el cielo amenaza tormenta.
A cuatro kilómetros tomamos una pista que lleva directamente a nuestro destino de hoy y justo en este punto empieza a caer agua : seguimos o nos refugiamos?.
En segundos la cantidad de agua que cae es brutal , así que decidimos parar. No vemos nada que nos pueda proteger , así que en la primera casa que vemos decidimos buscar refugio. Y volvemos comprobar la amabilidad de los portugueses. No metemos en un porche y enseguida sale el dueño , que amablemente nos invita a sentarnos hasta que escampe y nos dice que metamos también las bicicletas . Un buen rato de charla , contándole nuestro viaje y comentándonos él detalles de la zona. Estas anécdotas tan inesperadas dan un toque especial a los viajes cicloturistas .
Nos despedimos una vez que ha dejado de llover y en menos de diez minutos estamos en Vila Nova de Milfontes. Llegamos al hotel "Residencial Mil Reis" , en pleno centro del pueblo . La habitación la están terminando de acondicionar , así que dejamos las bicis en el salón y nos vamos al bar que está enfrente a tomar algo.

En principio , como hemos almorzado la pizza , habíamos pensado en comer más tarde , pero una vez sentados le damos la vuelta y acertamos.
Ambientado con música fado y una decoración muy portuguesa , echamos un vistazo a la carta y nos decidimos por un arroz con verduras y un plato de cerdo con arroz , patatas y migas. Todo un acierto , que bien merece ser inmortalizado.


Aprovecho el momento de esta comida para comentar un detalle que igual repito en algún otro capítulo y que me parece un acierto por parte de los portugueses. Probablemente sea porque comen antes que los españoles , sobre las 13:00 , su comida se compone de un único plato principal , servido de manera generosa . En muchas ocasiones , en España , cuando comes en un restaurante el menú con primer y segundo plato, se come demasiado y sobra comida ( por lo menos se ha empezado a aprovechar llevándonosla a casa en un "táper"). Se disfruta y se saborea mucho más, comiendo un único plato , por lo menos esa es mi sensación.
Vamos a tener que empezar a revindicar el plato combinado frente al menú. Viajar y conocer otras costumbres deben de servir no solo para disfrutar del momento , sino también para copiar lo bueno y mejorar.
Regresamos al hostal y ya tenemos la habitación preparada. Perfecta , con dos camas muy cómodas y una reconfortante ducha.
Descansamos un rato , mientras cae otra tormenta, corta pero intensa. Ayer y hoy ha ocurrido lo mismo.
Durante toda la mañana el tiempo nos ha respetado y hemos podido pedalear sin lluvia y las tormentas han caído por la tarde. Para nosotros perfecto , salvamos la lluvia hasta estar a salvo en el alojamiento.
Vila Nova Milfontes es un bonito pueblo y bien merece recorrerlo, paseando por su calles , llegando a su pequeño puerto. Casetas de pescadores y casas típicas , paseando por una pasarela de madera , disfrutando de las vistas.
Regresamos a la habitación para ponernos cómodos y decidimos no salir a cenar , porque no tenemos hambre y en las alforjas tenemos frutos secos y alguna barrita de chocolate.
Revisamos la etapa de mañana y vemos que se nos puede hacer larga , así que tomamos la decisión de dividirla y pedalear hasta Zambujeira do Mar donde reservaremos un coche que nos lleve hasta Aljezur. Reservamos el alojamiento y el taxi y a descansar.
Para finalizar el capítulo os dejo el enlace del viaje completo en Wikiloc: