Otro de los finales de etapa marcados en la agenda como un imprescindible: Cabo de San Vicente. Accidente geográfico que fascina desde hace siglos a navegantes y viajeros , es el punto más al sudoeste del Algarve. Aunque no es el punto más occidental de Europa continental , siempre ha sido el último trozo de tierra que los marineros veían antes de lanzarse al mar.
Pero antes de visitarlo toca disfrutar de la jornada de pedaleo y del resto de puntos que nos encontraremos en el camino. El día amanece soleado y con una temperatura ideal.
Desayunamos en el Café del Mercado , tras cruzar el puente de Aljezur y dejamos el pueblo por la N-120 , hasta llegar al desvío de la N-268 , donde ya se indica la localidad de Sagres, destino de nuestro final de etapa. Por carretera , los primeros 20 kilómetros transcurren de manera plácida , en uan continua y suave subida.
Llegamos a Carrapateira , donde tenemos la opción de seguir por la carretera o desviarnos por la pista que nos recomienda la guía de bici-map. Merece la pena invertir un poco de tiempo cuando se preparan las rutas , para optimizar el viaje y disfrutarlo al máximo. Nosotros lo hacemos siempre de la misma manera: un planing global cuando empezamos a pensar en el viaje , donde marcamos los días , el itinerario base , los puntos de interés y la logística que sea necesaria. Una vez iniciado el viaje ya contamos con la información de la meteorología diaria , que suele condicionar las decisiones. También vamos viendo como nos encontramos físicamente y lo que hacemos es cada tarde , una vez finalizada la jornada, es ver en detalle el recorrido del día siguiente y decidimos por donde pasar y aprovechamos para reservar el alojamiento de ese día.

Y de nuevo , todo un acierto , desviarnos por la pista. Nos lleva hasta la costa , con sus espectaculares acantilados . Los restos de un antiguo poblado islámico (siglo XII) que se dedicaban a las salazones dejan constancia del paso del ser humano por estas tierras desde hace mucho tiempo.
Merece la pena pasear por las pasarelas e imaginarse la dureza de la vida en esa época , sin las tecnologías actuales en estas tierras salvajes.
Rápido descenso por la pista hasta llegar a pie de playa donde un par de restaurantes y algún edificio que ofrece actividades de aventura explotan la zona : sin masificar y espectacular!!!!!!.
Retornamos a la carretera tras una exigente subida y de nuevo un suave pedaleo en ligero ascenso, durante 13 kilómetros , para llegar a Vila do Bispo. Solo nos quedan 0cho kilómetros para llegar a Sagres y apenas son las 12:30.
Decidimos tomar algo en el pueblo : un reconfortante sándwich y una hamburguesa que nos saben a gloria.

Los últimos ocho kilómetros son una recta , en ligero descenso , con algo de viento en contra , con un buen arcén que nos llevan hasta Sagres, la localidad más cercana al Cabo de San Vicente. Se trata de un pueblo pequeño , dedicado al turismo de surf y excursionistas deseosos de alcanzar el extremo de la piel de toro.
Ayer reservamos en el Residencial Julio y al llegar nos quedamos sin palabras. Por un precio más que razonable , el alojamiento está al detalle. Nos alojamos en una habitación con salida al jardín y con un espacio enfrente para lavar y tender la ropa.
Sin duda que este sitio se queda en nuestras notas para viajes futuros por la zona: tenemos pendiente Carmen y yo visitar la zona y este confortable espacio puede ser , sin duda , el centro de operaciones.

Como nos hemos duchado nos da pereza coger de nuevo las bicis para recorrer los cinco kilómetros que hay hasta el Cabo de San Vicente , así que nos acercamos al centro del pueblo para buscar un taxi que nos acerque. Y enseguida nos recogen y llegamos a este punto tan emblemático: si uno mira el mapa de la península ibérica y ve esta punta en su extremo , sin duda que el cuerpo te pide llegar algún día a pisarlo y ver como delante solo hay agua hasta llegar a un nuevo continente.

Las vistas de los acantilados impresiona , pero si tengo que ser sincero , para mí , no es el sitio más espectacular de los visitados estos dias en el Algarve portugués, aunque es un imprescindible.
Además no podemos visitar la fortaleza ( estaban rodando una película ; no se si fue el motivo o no se puede visitar nunca).
El lugar en único , pero me deja un poco frío el no poder disfrutarlo más : sin duda las expectativas eran muy altas.
Varios puestos de souvenirs para los turistas y un carro donde venden la salchicha alemana en el último punto antes de llegar a América ( te entregan el diploma correspondiente).

Lo que si me da la impresión es que bordear el acantilado a bordo de una lancha o un pequeño velero tiene que ser una experiencia.
Y por supuesto , si el día está despejado , esperar a que llegue el atardecer y ver como el solo desaparece bajo el mar , sin duda , algo inolvidable.
En resumen un lugar único , que sin duda hay que visitar , por su historia y por su simbolismo , pero el Algarve es mucho más y por eso hay que recorrerlo.
La vuelta hasta Sagres la hacemos " a dedo" : unos amables turistas nos acercan. Descansamos un rato en Residencial Julio y por la tarde nos acercamos a una bar muy "playero" : decorado con mucho gusto , disfrutamos de un par de hamburguesas muy ricas.
En resumen , un día espectacular!!!!.
Paisajes increíbles en un entorno salvaje.
Playas , acantilados , bosques , pequeños pueblos , comida reconfortante y un alojamiento perfecto , que más se puede pedir.
Y el Cabo de San Vicente , ese lugar , junto con el cabo de Finisterre , donde se pensaba , en la Edad Media , que se acaba el mundo. Hoy sabemos que no , pero cuando estás aquí , es verdad que se pasa por la cabeza de uno que delante tuyo solo hay inmensidad!!!!.
Para finalizar el capítulo de hoy y como siempre os dejo el enlace del track completo en Wikiloc:











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